Debería sentir tristeza. Debería estar llorando porque el último sudamericano se fue a casa. Debería estar enojado con Parreira, con Roberto Carlos y con Cafú que hoy se despidieron de la "verdeamarilla". Pero no, nada de eso. Estoy agradecido de haber visto jugar a Zinedine Zidane. Hoy todos asistimos a su clase maestra.
El tipo lo tiene todo. Fama, mujeres y una billetera más gorda que Ronaldo. Pero su profesión es el fútbol y se desvive por ganar un Mundial. Ha jugado tres y de todos se ha marchado siendo protagonista de las derrotas inglesas.
¡¡Maldición!!... a estas alturas mi relación con el Hinchapelotas se va deteriorando. Luego de prestarle 10 lucas en un carrete, me viene con el pastelito: ¡Te toca el partido de Italia!
¡¡Súper extra maldición!!... considerando que ya había construido un vínculo muy especial con los lusos, en especial con Cristiano Ronaldo, pero buehh....el deber mundialero llama.
Las eliminaciones de Argentina en los campeonatos de fútbol siempre traen más llantos y combos de lo normal. Una vergüenza. Mañana todos los diarios del mundo van a titular "La Argentina shora", o cosas parecidas. Tan víctimas, con razón tan buenas las teleseries argentinas. Chao.