Cansado de hacer escándalos y "berrinches" por el paupérrimo nivel de mis equipos, me dispuse a ver la definición del "electrizante" grupo D. Mi abuela, al ver mi desgano futbolero, me decía: "tranquilo, la emoción siempre llega en el final".
Recomendación: para ver el Grupo D antes de las 10 de la mañana hay que tomar desayuno. La decepción mexicana frente a Angola provocó desmayos, anemia y fatigas a todo aquel valiente que se dispuso frente a las pantallas.
Domingo al medio día. ¿Qué mejor panorama que quedarse en la cama "pasando la caña", "durmiendo la mona" o cualquiera de esos epítetos referentes a la recuperación corporal luego de una larga noche de carrete? Pues bien para quienes estamos bajo el yugo del Hinchapelota, no tenemos opciones. La misión es clara: ver a full el Mundial.
"¡A Irán, maldito perezoso!". Así, cual bofetada, fue el llamado del Hinchapelota y que me impidió continuar con mis intensas tareas reporteriles. El destino era el país de los Ayatolas. Al fin, la gran posibilidad de emular a mis héroes periodísticos y convertirme en todo un corresponsal de guerra. Aunque la advertencia de mi "balón-editor" no fue para nada alentadora: "No vas a dártelas de héroe, vas a reportear fútbol".
Hace un par de días, en mi afán por conocer cada detalle del mundial, encontré en la "Enciclopedia Universal del Hinchapelota", al siguiente personaje:
Hachero(a): m y f. "Individuo cuyo oficio consiste en lastimar piernas y meter codazos para obstaculizar el libre tránsito del jugador contrario". Véase también por "queso", "Chiqui Chavarría" o "chanchero".
Las manos sudan intensamente. El corazón late a mil. Las piernas tiritan y la ansiedad no te deja respirar. A estas alturas te preguntas si esto será igual como en esas películas que tanto viste con tus amigos, aquellas revistas que te devorabas cada semana o los programas de TV que tanto te prohibió tu mamá.
Tanto Portugal como México, los absolutos candidatos del grupo D, no pueden hablar de brujería, magia negra o cualquier otra cosa de tipo paranormal, de parte de la "Señora FIFA", a la hora de conocer su grupo en esta Copa del Mundo.
Es que para "cuates" y "lusos" el sorteo realizado en Leipzig fue el equivalente a haber ganado el Kino o un gran premio de lotería.