No, no se trata de Los Tres que usted conoce ni del recital del próximo viernes en el Arena Santiago. No, no voy a hablar de las letras de Álvaro Henríquez, de la guitarra de Ángel Parra o los lentes de "Titae" Lindl. Me refiero a otros tres, a unos tres que no cantan "Amor Violento", sino "La Marsellesa". A unos tres que también son genios y artistas, pero con un balón de fútbol.
Es de madrugada en Chile, ¿por qué "tío Beckenbauer" no habrá previsto este gran problema de horario? Es sábado y algunos chilenos descansamos, definitivamente se le escapó ese detalle al programar los cuartos de final.
Me despedí de los prominentes dientes de Ronaldinho y la guata cervecera del siempre efectivo Ronaldo para asumir de inmediato la misión que me encomendó el trabajólico Hinchapelota. Cubrir el duelo de cuartos de final entre Italia y Ucrania para ver que tantos lingotes tiene la squadra azzurra para ser campeón...
Siempre he pensado que las caídas son más fuertes mientras más alto se intenta volar, sobre todo cuando no se tienen las alas para hacerlo. Eso es lo que le pasó a Argentina, un equipo que sinceramente no se acerca a otros históricos como los campeones del mundo del '78 y el '86. ¿Justo castigo? No lo sé, pero creo que el ser tan "gritones", cuando la verdad es que se acercaron más al concepto de "ratones", será una verdadera lección para los argentinos esta vez.