Ser hincha de Portugal debe ser terrible. Estar en sus zapatos, haber visto el partido, ver la derrota, vivirla en el estadio, sufrirla en Lisboa. Cuántos deben estar llorando a esta hora, cuántos sintiendo que estuvieron tan cerca, cuántos que morirán sin haber visto a su selección levantar la copa del mundo.
Un puñado de cabezas rapadas está haciendo de las suyas, coincidentemente, en Alemania. Practican una consigna cada día más obsoleta: el buen fútbol. Es Francia y su equipo de calvos, comandado por Zinedine Zidane, que ya está en la final del Mundial. Italia será su muro en Berlín.
Mi demencia sub cortical, producto de un intensivo mes de fútbol, me hace ver cosas muy extrañas. Situaciones tan bizarras como que mi gato Nicanor me hable de George Orwell y porqué su especie queda tan mal en "La Granja de los Animales". El doctor fue muy claro: ¡¡Deja de ver fútbol!!
La "Azzurra" propinó una zurra... en el alargue. Cuentan los expertos que el mejor alargue de la historia de los mundiales lo jugaron Alemania e Italia en 1970. Así que fui a los archivos y lo revisé, pero me quedo con el de hoy. Enorme partido para celebrar el aniversario de "La Chaquetera", en su edición número 10, la columna admirada por unos y repugnada por otros. Me pongo de pie.