Tercer y cuarto lugar. El premio de consuelo. El partido que nadie quiere jugar, ver, ni escribir. La verdad es que luego de caer estrechamente por penales ante el colega Hernández, el partido entre portugueses y alemanes, me importa muy poco.
Estoy con cuarenta en cama pero no revelaré el nombre de ellas. Soy un caballero. Tan caballero que confesaré la verdad. No se trata de mujeres, sino que de cuarenta grados de temperatura. Ayer anduve hasta altas horas de la noche en la intemperie y me pasó la cuenta. Total, la noche es joven para lucir letreros en la ropa. El mío decía "Perdiste". Empecé en Villa Alemana y terminé en Santiago, en Avenida Portugal, en el bar "Te quedaste con cuello".